Otra manera de "hacer" la boca
Artículo escrito por: Jorge Lisandro Montiel
 
"Cuanto mas hierro haya en la boca del caballo, más lejos se está del arte" (Alois Podhajsky).
Antes de entrar en el tema de la boca y de las embocaduras, vamos a ponernos de acuerdo en algunos CONCEPTOS BASICOS Y ELEMENTALES que hacen mucho a la hora de embridar o enfrenar un caballo.
 

EL TACTO: Es un don natural del jinete, es la sensibilidad o capacidad que posee para "sentir" al caballo a través de múltiples señales y sensaciones que percibe.
EL ASIENTO: A través de su asiento correcto llega el jinete a alcanzar la cualidad más importante de la equitación: el EQUILIBRIO CONJUNTO o común con el caballo, factor que determina la ARMONÍA de conjunto.
EL CONTACTO: Es la fina y delicada unión que debe existir entre la boca del caballo y la mano del jinete.

Lo primero que suele hacer un jinete que no puede sofrenar o dominar su cabalgadura es ponerle una embocadura más fuerte, sin detenerse a pensar que la falla puede estar en EL o en no haberle enseñado correctamente las ayudas para que lo haga.

El decirle “alto” al caballo solo con la fuerza de nuestra mano sobre la boca, irá haciendo que el caballo se cargue más y más en la mano del jinete.
- Decirle “alto” al caballo es echar la espalda atrás, de tal manera que queden los hombros por detrás de la cadera, es presionar las piernas de una manera continua y solo después utilizaremos las riendas para regular la frenada con mucho tacto, aflojando la tensión al instante de percibir que disminuye la marcha.

Esto mismo hecho con más suavidad se llama media parada.
- Un caballo que no acepta la media parada es un animal que no ha completado su doma de base correctamente y no se debe seguir adelante hasta aprenderla correctamente.

El bridón o filete es la embocadura correcta para practicar equitación en cualquiera de sus disciplinas, salvo la Alta Escuela en su nivel superior.


No existen "bocas duras", existen mandíbulas rígidas.
- La mayoría de las veces no es la "la boca dura" del caballo ... sino la mano fuerte del jinete. Pero la mayoría no lo reconocerá.

No hay que suplantar la falta de trabajo con embocaduras más fuertes.

Con el uso de embocaduras fuertes o estrambóticas se pretende ocultar una mala doma.

Las cadenillas son muy importantes ... cuanto más finas más fuertes son, se debe cuidar que no lastimen.

"Dadme un punto de apoyo y una palanca y moveré al mundo"... (Arquímedes). Para tener muy en cuenta a la hora de elegir un freno, la pata del freno, dependiendo del largo, multiplica la fuerza que hacemos con la mano.
- Algunos bocados o frenos vaqueros tienen unas palancas enormes, que llegan a QUINTUPLICAR la fuerza que se ejerce. Hay que ser muy consiente del tamaño o largo de la palanca que se usa y del poder que ejerce sobre la mandíbula inferior del caballo.

La Jáquima es una palanca que puede llegar a ser muy fuerte -dependiendo de el largo de sus patas o palancas- que actúa sobre el cartílago de la nariz del caballo, me causa mucho asombro leer que lo recomiendan para principiantes, cosa que yo jamás haría. Solo utilizo la Jáquima simple, en cruz, con un muelle en la hociquera para poder "sentir" la fuerza que hago.

 
Si la boca del caballo está seca, algo va mal, no tasca correctamente por dos motivos: la mano del jinete es muy fuerte o la embocadura le molesta, darle azúcar o grano suele ayudar a que la tome.
 
EL BOCADO
Según el país o la zona, existen varios métodos o formas de “hacer” la boca de un caballo, yo solo hablo de las que he probado y he tenido éxito, la que suelo usar habitualmente ya la he explicado con anterioridad, pero también he usado otro método: el del bocado.
- Es el más usado en la República Argentina, aunque si bien, en estos últimos tiempos va siendo reemplazado por otros métodos menos violentos.
- Este método consiste en poner en la mandíbula inferior del caballo, por debajo de la lengua, bien atado con firmeza, un tiento o correa hecha de cuero crudo muy resistente pero suave, del que se desprenden dos muñones, también hechos con cuero, que llevan una argolla en cada punta, donde se atarán dos riendas largas.
 
El caballo se encuentra embozalado con la cabezada de cuadra o bozal, y mientras alguien lo guía hacia delante, tirando del cabestro o traílla, otra persona en la parte posterior del animal tira de las riendas largas hasta detener al caballo, haciendo fuerza solo sobre la mandíbula inferior, tira hasta que el caballo se detiene.

Algunas veces – la mayoría – el caballo se estaquea quedando rígido, por que no entiende lo que se pretende. Se repite esta maniobra tres o cuatro veces hasta que el caballo se entrega totalmente y a la sola presión de las riendas largas se detiene y luego retrocede.

Con solo tirar de una manera contínua es suficiente, en cuanto el caballo afloja o hace intento de retroceder hay que aflojar la tensión y la persona que esta delante con el cabestro debe acariciarlo, poco a poco el caballo va entendiendo lo que se espera de él.

- Hecho esto, se deja al potro suelto dos o tres días "para que lo piense" dicen los gauchos.

- Pasado este tiempo reemplazando las riendas largas por otras cortas y aparejado o “apadrinado” con otro caballo manso, se lo sube, y se le da unos galopes, deteniéndose ambos a la vez.

 
- Durante todo el tiempo que dura la doma, se guía al caballo con este bocado, cuando termina, se deja al caballo en un corral o potrero con una cabezada con freno, y las riendas cruzadas sobre su lomo y atadas abajo del pecho, el caballo se va acostumbrando así a tascar la embocadura del freno y aflojando las mandíbulas.

Bien hecho este trabajo suele dar unas bocas muy buenas que es un placer montar estos caballos, pero hecho por chapuceros o corajudos he visto más de un caballo arruinado para toda su vida útil.

No es recomendable para personas con pocos conocimientos

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